El desafío del destape
Es cierto que en materia de costumbres difícilmente puede haber algo nuevo bajo el sol, pero lo novedoso en nuestro país es que ahora emerge y se manifiesta sin tapujos una conciencia desprejuiciada en el terreno sexual
CLARO, CON SÓLO mirar con algún detenimiento los kioskos en nuestras calles, atiborrados de publicaciones eróticas nacionales y extranjeras en que se exhiben con generosidad curvas femeninas que permanecieron algo más cubiertas durante buena parte del anterior régimen, uno podría llegar a la conclusión de que el destape ya está aquí
Pero ésa es, probablemente, la manifestación más inocente de este fenómeno que se da con bastante fuerza en la publicidad televisiva y que ahora llega sobre todo a las mentalidades y al discurso público.
Es cierto que difícilmente en materia de costumbres y moral sexual puede haber a estas alturas de la historia humana algo nuevo bajo el sol. Sin embargo, lo que constituye la novedad en el caso de nuestro país es que ahora emerge y se manifiesta sin tapujos una conciencia desprejuiciada en materia sexual, actitud que es asumida por sectores que hasta ahora habían propiciado la conducta tradicional o que se habían cuidado de violarla en forma discreta (o hipócrita, como se prefiera).
¿MORAL O POLITIQUERÍA?
Uno podría pensar que esa conciencia pública permanece intacta, a la luz de las indignadas reacciones que suscitaron las declaraciones del Secretario del Instituto Nacional de la Juventud hace algunas semanas. Como se recordará, el joven dirigente tuvo el descriterio de decir lo que pensaba, que no es muy distinto de lo que plantea el grueso de nuestra juventud, en materia de moral sexual. Opinó que la píldora era un buen invento y que las relaciones prematrimoniales le parecían algo normal.
La dura reacción que sus palabras provocaron y las manifestaciones de adhesión a la moral tradicional por parte de diversos sectores no parecen, sin embargo, haber provenido de una auténtica adhesión a determinados valores trascendentes, sino de pequeños cálculos politiqueros. Como quien formuló tales declaraciones es socialista, de la vertiente gramsciana, los actuales opositores consideraron que ello les brindaba una veta adecuada para formular críticas al gobierno del presidente Patricio Aylwin.
LAS AUDACIAS DE COSAS
Los mismos escandalizados por lo que opinó el dirigente juvenil no han dicho nada, en cambio, frente a un reciente número especial de la revista Cosas, dedicado a la belleza y la sexualidad y que se vende con la advertencia "exclusivo para mayores", lo que asegura una masiva venta entre adolescentes.
A lo mejor, a los moralistas de Derecha se les ha entrado el habla y todavía no la pueden sacar.
La mencionada edición especial de Cosas es ilustrativa del vuelco que se ha operado en la mentalidad de un segmento importante de la población, que hasta no hace mucho profesaba la moral tradicional.
Si bien siempre esa publicación, que goza de alta preferencia no sólo entre las mujeres, y no únicamente en los estratos socioeconómicos altos, se ha dedicado a explotar la frivolidad y los escándalos de los personajes del jet set internacional, nunca como ahora había impulsado de manera tan desenfadada a sus lectoras (y lectores) a asumir una actitud desprejuiciada en el ámbito sexual.
Porque, claro, una cosa es hacer que mortales comunes y corrientes envidien las aventuras amorosas de Julio Iglesias o de Estefanía de Mónaco, y otra es legitimar que los propios lectores hagan otro tanto en sus existencias concretas.
Nosotros dudamos bastante en si reproducir o no algunas frases textuales del contenido de esa edición especial de Cosas, pensando en que algunos de nuestros boletines van a manos de religiosas que a lo mejor podrían sentirse escandalizadas con estas audacias. Pero nos decidimos a entregar algunos botones de muestra, ya que muchas de esas religiosas están a cargo de colegios, cuyas alumnas deben haber leído con fruición esa revista y contemplado con gran interés sus numerosas fotografías, mucho más incitantes que las que contienen las revistas de desnudos femeninos, ya que en el Cosas se muestran parejas durante el acto sexual.
En una crónica acerca de las costumbres en "la era del romance sincero", la psicoterapeuta Dagmar O'Connor hace un encendido llamado a las mujeres a que exijan a sus compañeros sexuales el uso del condón. Textual:
Mujeres, desenrrollen el preservativo lenta y sensualmente, acariciando el pene y los testículos del compañero. Y no es necesario que tengan expresión sombría mientras lo hacen...
Después de una incitante crónica acerca de amores prohibidos ("el desafío a la moral y lo establecido es un acicate a los deseos y la voluntad de aventura"), el lector puede encontrar un reportaje acerca de las mujeres infieles: "Lo engaño, pero sigo amándolo". Quienes pudieran estar en la tentación reciben el desinhibido mensaje de que "hoy en día cada vez más mujeres engañan sin sentimiento de culpa a sus maridos".
Citemos, por último, la extensa entrevista al doctor Eduardo Pino, que se constituye en un sólido alegato en favor del empleo del condón. La periodista a cargo de hacer preguntas al experto le deja la cancha abierta para que éste despliegue su mensaje: "Todos deberíamos andar siempre con un condón en el bolsillo".
DESAFÍO PARA LA EVANGELIZACIÓN
Este cambio en la mentalidad y en la explicitación pública de criterios de moral sexual debiera obligar a los cristianos a una revisión a fondo del discurso que plantean acerca de estas materias. No podemos seguir reaccionando como hace un par de décadas y es probable que la metodología deba experimentar modificaciones de importancia.
Lo primero es mirar los hechos tal cual son. No puede evangelizarse en el aire, sino que es preciso hacerlo a partir de la realidad. En segundo término, cabe reconocer que esta mayor sinceridad para hablar de sexo y amor constituye un paso positivo, frente a la hipocresía y el temor de épocas todavía recientes.
La mentalidad está cambiando. Y sabemos, por otra parte, que una gran mayoría de los jóvenes de uno y otro sexo se incorporan a la actividad sexual antes de los 18 años de edad, según lo ha demostrado en polémicos artículos en el diario La Época el doctor Antonio Cavalla:
"Sea por el lado de la estadística, sea por el lado de lo que le dicen al confesor, es bien evidente que los jóvenes tienen masivamente relaciones, incluidos los pertenecientes a los grupos de las comunidades eclesiales de base; que dichas relaciones sexuales se practican de preferencia entre pololos y que éstos usan métodos anticonceptivos..."
Estoy entusiastamente de acuerdo en que el amor para siempre es el más feliz, pleno y humano, el que más se ajusta al plan de Dios. Pero frente a la realidad de las relaciones extramatrimoniales de la juventud, el discurso no puede seguir siendo el de los años 60.
La nueva evangelización entraña enormes desafíos. El primero es mirar de frente la nueva realidad en que estamos inmersos. Algunas pistas hemos sugerido aquí.
Desconocer la realidad es la opción de algunos creyentes. Otros, arremeten contra ella y la condenan, sin detenerse a examinar que también incluye muchos elementos positivos. Pongamos sólo uno: la facilidad de las relaciones sexuales parece estar significando la muerte de la prostitución entre los jóvenes, lacra denigrante que era tan frecuente hasta hace mucho.
Mirar de frente la realidad, extraer sus vicios y virtudes en relación no a un pasado idealizado, sino a uno que era muy poco cristiano, y buscar la forma de anunciar con amor a los jóvenes el mensaje del Señor es la gran tarea que nos corresponde asumir si es que queremos que eso de la nueva evangelización sea algo más que una consigna publicitaria.