Camino al andar
Octubre de 2021

Al cumplir 94 años

Las cédulas de identidad debieran ser declaradas objetos obsoletos ya que permiten tan solo calcular la edad cronológica del propietario, lo que ignora las experiencias que le ha tocado vivir

SABRÁS QUE ME apresto a cumplir 94 años, guarismo que considera no solo mi edad cronológica sino también y -¡cómo no!-, la intensidad de las vivencias. En mi caso la discrepancia entre ambas mediciones experimentó un quiebre de envergadura tras los luctuosos sucesos de octubre de 2019, a lo que se agregaron los efectos devastadores de la pandemia que se ha enseñoreado del planeta desde los inicios de 2021, sumada a una sequía de resonancias bíblicas.

Ha sido severo este periodo: en más de una ocasión sentimos que la muerte andaba cerca y nos hemos visto confrontados a preguntas acuciantes acerca de nuestro estilo y objetivo de vida.

En su ensayo Cartas a un novelista, Mario Vargas Llosa examina la diferencia entre el tiempo cronológico y el tiempo psicológico. El primero preside la fatídica curva de la vida y se mide en función del desplazamiento de los astros en el espacio. El tiempo psicológico, en cambio, es subjetivo y por ende no mensurable por medios técnicos Transcurre de prisa cuando gozamos y estamos inmersos en experiencias que nos proporcionan agrado o placer (“se nos pasó volando el rato”). Por el contrario, se alarga y parece infinito cuando anhelamos conocer un desenlace o soportamos un sufrimiento (“la espera de los resultados de ese examen se nos hizo interminable”)

Al sustancial deterioro de la situación política, social y económica del país, que me hace revivir temores de hace medio siglo, y a los efectos de la pandemia en el pasado reciente se han sumado las crecientes dificultades para una coexistencia pacífica con el amigo Parkinson, quien me complica el caminar y debilita mi voz y, por ende, el habla, pese al nutrido arsenal de medicamentos con el que procuro convencerlo de que no se me insolente.

Comprenderás entonces por qué el ritmo de mi envejecimiento se ha acelerado y he llegado en breve plazo a la respetable edad de 94 años. Imagínate que estoy dándole vuelta a la idea de colgarme una tarjeta identificatoria para que quienes se cruzan conmigo me reconozcan y no tengan que andar preguntando si soy de veras yo. Las proyecciones que he realizado para el futuro próximo me llevan a pronosticar que en octubre de 2022 estaré cumpliendo 101 años.

Gracias por la paciencia que has tenido de leer estas confidencias y reflexiones. Paz y bendiciones.