Sectarismo intrafamiliar
Ninguna causa política debe llevar a la ruptura de los lazos familiares, lo cual exige moderación y tolerancia
Queridos hermanos:
LAS GUERRAS CIVILES son las más crueles, tanto que sus heridas demoran generaciones en cicatrizar. Se asemejan a los conflictos familiares, al estilo de los que sirven de inspiración a famosas series televisivas.
Ya hace como 25 siglos que Sófocles advirtió, en su clásica tragedia “Antígona”, los excesos a los que pueden conducir los conflictos civiles y familiares.
Por eso es tan importante evitar el deterioro de la amistad cívica entre los chilenos y el afecto entre familiares y amigos. Podemos pensar diferente, pero no somos enemigos, sino que integrantes de una misma comunidad. Adversarios en el ámbito político, pero no personas a las que desearíamos exiliar de nuestras vidas y nuestro país.
Al interior de la familia ello exige respetar de veras el pensamiento y los sentimientos de cada quien, cuidando de no herir la sensibilidad de quienes pueden asumir posiciones distintas de las nuestras. La prudencia es la clave, virtud que supone el dominio de nuestras bajas pasiones, como la ira y hasta el odio. Debemos callar cuando, por ejemplo, sea aconsejable atemperar una discusión o ayudar a que se exprese libremente aquel cuya voz es más débil o menos ilustrada, aunque difiera de la nuestra.
La prudencia debe ir acompañada de una dosis siquiera mínima de humildad: no cabe erigirnos en poseedores de la verdad ni en nuevos fariseos, exponentes de una supuesta superioridad moral o intelectual.
La humildad consiste en definitiva en guardar el sentido de las proporciones. Los resultados electorales son cambiantes en el tiempo. Las masas se ilusionan con el partido o el político que promete soluciones rápidas para problemas complejos y muy pronto se sienten defraudadas y buscan otra alternativa, en una secuencia que se repite una y otra vez.
Los judíos fueron masacrados durante la segunda guerra mundial y en décadas recientes han perpetrado matanzas y abusos execrables contra el pueblo palestino. Los soviéticos libraron una heroica resistencia contra los nazis para después instalar una serie de dictaduras que subyugaron a un conjunto de desdichados pueblos que recién en la década de los noventa comenzaron a liberarse.
No debemos permitir entonces que ningún contienda electoral debilite el afecto fraterno entre nosotros.