Padre nuestro que estás por los suelos
Si aumentan entre los jóvenes el alcoholismo, la drogadicción, el sexo banal y el suicidio es en buena medida por la desvalorización del padre, a quien han convertido en un pelele, apenas un simple proveedor
AL IGUAL QUE Harry Potter, gran parte de los niños se encuentran carentes de guía paterna” señala el cineasta mexicano Alfonso Cuarón, que dirigió el tercer film (El prisionero de Azkaban) con las aventuras del niño mago, éxito clamoroso de crítica y taquilla. El hombre que llevó al célebre personaje a la pubertad agrega: “Igual que antes, los papás son el principal sustento del hogar, pero como su presencia en casa es cada vez menor, sólo pueden practicar la paternidad en los ratos libres que les deja la rutina laboral”.
El impacto sobre los niños es devastador y se traduce en elevados y crecientes índices de alcoholismo, consumo de drogas, violencia y delincuencia juveniles, sexualidad precoz o desenfrenada, anorexia y depresión que desemboca en suicidio. O conductas suicidas, como carreras desenfrenadas en autos, que terminan con muertos y heridos.
Los miopes o atrasados de noticia atribuyen estos efectos a que muchas mujeres han abandonado el rol tradicional de dueñas de casas y salido a trabajar. No entienden que el padre es una figura absolutamente clave en la formación de los hijos y que en su debilitamiento está la madre... del cordero.
BURROS DE CARGA
Las extenuantes jornadas laborales de los varones constituyen uno de los factores cruciales de esta desaparición del padre. La precariedad de los empleos, el hecho de que diversos servicios (educación universitaria) que antes eran gratuitos ahora deben pagarse, y la presión por consumir que ejerce la gigantesca maquinaria publicitaria obligan a los varones a trabajar incluso sábado y domingo, con lo que llegan en calidad de bulto a sus hogares.
A ello se suma la prédica de cierto sector de feministas, dotadas de gran influencia y poder político, que menosprecian, aunque sin atreverse a declararlo abiertamente, el papel que cabe al padre en el hogar. Ellas esgrimen la consigna de que lo único importante para la familia es que haya madre. Habiendo mujer, estamos al otro lado. El complemento puede ser otra mujer (pareja de lesbianas) o incluso un perro o gato.
En ese escenario, el varón puede sentirse perfectamente demás. Sobre todo si está cesante o los ingresos que percibe por su trabajo son insuficientes para financiar la tele que la mujer exige o las zapatillas que el hijo reclama, impelido por la publicidad.
Imposible no encontrarle la razón al reputado psiquiatra Sergio Canals, autor de "El poder de la caricia", quien advierte que estamos frente a la abolición de la figura del padre en la sociedad. En entrevista concedida a la excelente Revista YA, de El Mercurio, Canals denuncia que estamos ante un padre eclipsado, cuestionado, un no-padre. "En esta sociedad narcisa la figura paterna ha perdido su rol en términos de incorporar la autoridad, modelar el deber, y eso sucede porque los padres no están o han abdicado de esos roles".
Y si muchos han abdicado es porque se percatan de que son objeto de marcado menosprecio social. Desde niños sienten que sus madres menosprecian el rol del padre. Así se crían... y después hay feministas que se quejan de que tantos varones sean padres irresponsables.
VARONES DISCRIMINADOS
Ahí está el caso de la jueza lesbiana, que tanto revuelo ocasionó algún tiempo atrás. Las feministas y los homos se movilizaron para denunciar que la magistrado había sido víctima de una discriminación asquerosa por el solo hecho de ser lesbiana, lo que llevó a la Corte Suprema a “despojarla” de la tuición de sus hijos. Pero ni uno sólo de quienes rasgaron vestiduras por la jueza, muchos de ellos “inteligentes” periodistas, políticos de rostro grave, feministas militantes se detuvo a considerar que el principal discriminado había sido el papá de las niñas. Este señor, que había pedido la tuición de sus hijas desde el comienzo, había sido dejado de lado sin más trámite, por el sólo delito de... ser varón.
“La ley concede los hijos a la madre” repiten cual papagayos estos especímenes, cual si se tratara de la ley divina, y no de una norma dictada por seres humanos que se dejaron llevar por los prejuicios y realidades de una época, la segunda mitad del siglo XIX. Ninguno parece percatarse de que la realidad económica, cultural, social y las relaciones entre los sexos han cambiado de manera dramática en las últimas décadas, lo que obliga a revisar aquella norma.
Son cientos, miles los papás que, en virtud de una norma legal que atenta contra la igualdad ante la ley, quedan sometidos al arbitrio de mujeres rencorosas o zánganas, que pueden sacarles hasta el alma mediante el expediente de usar como rehenes a los hijos tenidos en común. Quien no conozca algún caso cercano es ciego o sordo.
PERSONAJE CLAVE PARA NIÑAS Y NIÑOS
“Hoy es imposible hablar del desarrollo potencialmente normal del niño sin tener las dos figuras presentes en la relación amorosa”, señala el psiquiatra Canals. “Desde pequeño, construye un modelo mental de sus padres, y en el futuro eso se despliega en las motivaciones para acercarse amorosamente al sexo contrario. Si falta la figura paterna se origina un vacío, y no puede construirla o lo hace imaginariamente. Todo ello explota en la adolescencia.
¡Y cómo explota! Es cosa de ver, no sólo en las poblaciones, sino en los barrios acomodados de Santiago, a niñas que hace poco tuvieron su primera menstruación, deambulando en horas de la madrugada, ataviadas como putas, dispuestas a entregarse a quien le ofrezca algo de ternura o sensaciones nuevas. En las escuelas municipalizadas, mocosos de 10 años se insolentan con las profesoras, que no hallan cómo manejarlos, ya que si les tocan un pelo de la cabellera serán sometidas a sumario.
Entretanto, el alcoholismo crece a pasos agigantados entre los muchachos de 14 a 18 años. Las niñas fuman como carretoneras, sin percatarse de que se van convirtiendo en adictas a una sustancia que tiene efectos letales en el largo plazo.
” Estamos frente al no-padre”, sentencia Canals. Pero las feministas insisten con el discurso de que el padre no importa, que lo único que cuenta es la mamá. Y otros siguen creyendo que el padre es importante para el desarrollo del hijo varón, no de la mujer. ¡Qué ignorancia e ineptitud más dañinas!
El papá es clave para el normal desarrollo de niños y niñas. “Cuando el padre no está, a causa de una separación, por ejemplo, en el caso de la adolescente, ella siente que la abandonaron”, señala el psiquiatra Canals. Para la joven es muy importante que el hombre esté con ella y con su madre haciendo las veces de figura protectora, y desde el momento en que el papá se va o desaparece, se destruye. Una de las cosas que más le causa conflicto a la hija es no poder perdonarlo. Lo que veo más bien es rabia, frustración, resentimiento. Pasará mucho tiempo antes de que diga: Entiendo que no esté conmigo”.
En el caso del hijo hombre, si la imagen paterna es percibida lejana, o sólo desde el conflicto, hay una parte de él que niega identificarse con el hombre-padre. Puede incorporarlo como alguien malo, que no está en lo cotidiano cuando lo necesita, y buscar otras figuras que llenen el espacio para sentirse acogido. Agrega Canals que no debe olvidarse que el padre está asociado con normas y valores, pero al no existir un mecanismo regulador, los impulsos se liberan fuertemente y sin control.
Por eso no constituye ningún despropósito afirmar que el debilitamiento de la figura paterna se encuentra asociado al abuso del alcohol y las drogas, incluidos el tabaco. Y también a una sexualidad irresponsable. “Como camino para subsanar la pérdida, el joven comienza a sentir más fuerte la necesidad del vínculo amoroso y puede utilizar la sexualidad como herramienta. Eso explica también que la falta de padre de alguna manera se conecte también con el riesgo de sexualidad precoz y embarazo adolescente”.
MAMÁ NO BASTA
Oigan, replican las feministas y quienes le hacen eco: Pero la mujer puede ser mamá y papá a la vez. Ante la pregunta de si puede la mamá asumir ese rol normativo, el psiquiatra Canals contesta que es muy difícil. “Yo veo los conflictos gigantescos que se generan. Muchas madres dicen yo soy mamá y papá a la vez, pero les va pésimo con los hijos, pelean todos los días y se quejan de que no les hacen caso. Son incapaces de ejercer el rol de autoridad, porque de alguna manera la madre siempre está asociada a la contención, la acogida, la comprensión amorosa, y no a la fijación de orden, al rol del padre.
Dirán algunos que según las encuestas los hijos confían y admiran más a la madre que el padre. Tremenda novedad, si es el hombre, básicamente, el que debe salir a ganar el sustento. Además, el varón intuye que su rol es desvalorizado y no sabe cómo ejercer la paternidad en los tiempos actuales. A ello se agrega, claro, el condicionamiento biológico. La madre, desde el momento de la procreación, crea vínculos de apego y amorosos infinitamente más poderosos que los que constituye el padre; para éste el aprendizaje es más difícil y costoso. A la mujer le resulta más natural. Por esa misma razón, la sociedad debería ayudar intensamente a los varones a asumir ese rol insustituible, en lugar de hacer precisamente lo contrario.
¿Más carabineros y planes cuadrantes para prevenir la delincuencia, más programas de prevención de drogas, mayor oferta de condones y píldoras del día después, más cárceles, Reforma Penal Juvenil? Pamplinas, lo que Chile requiere con urgencia es más papás que cumplan su rol, que representen una cálida mezcla de exigencia y cariño para sus hijos.
También los varones necesitan, pues, jornadas flexibles, permisos posnatales. Ellos deben ser estimulados, no ninguneados, para participar en centros de apoderados y para, en casos de ruptura matrimonial, ser considerados en igualdad de condiciones que las madres en lo tocante a la custodia y la manutención de los hijos. Tendremos así un país más seguro y con menos lacras sociales y, probablemente, hijos más felices.